Historia

Stade Francias nace el 14 de julio de 1929, con la fusión de los clubes Lawn Tenis Francés y Sport Francias, acontecimiento inspirado en la emoción de un solemne desfile que reunía a los deportistas de ambas entidades, tras las celebración de las festividades de Francia. Fueron las palabras de Francisco Duchesne, nuestro primer presidente, las que sellaron ese histórico y trascendental momento.

Comenzó entonces la búsqueda de un terreno para plasmar la iniciativa, ya que  ninguno de los clubes originarios disponía de la suficiente superficie: Lawn Tenis Francés había logrado una concesión en el Parque Cousiño, hoy Parque O’higgins, y Sport Francais ocupaba los terrenos que luego albergarían al Santiago College.

Cuando se estaba reuniendo el dinero, Alberto Sánchez, a cargo entonces de los terrenos del fundo San Pascual, propiedad de la familia Errázuriz, le expresó a Rolando Van Kilsdonk y a Aquiles Zentilli “¿porque no se dejan de embromar y me compran todo el fundo en 3 millones de pesos?” Van Kilsdonk y Zentilli se fueron a hacer planos y planes sin dormir toda la noche, para ofrecerle al día siguiente comprar 36 mil metros cuadrados que, a 6 pesos el metro, alcanzaban los 216 mil pesos.

Así, el 28 de julio, Stade Francais ya contaba con su terreno a orillas del canal San Carlos. En muy pocos días se hicieron los estudios y se plantearon las bases de la obra. Ello se debió al esfuerzo y visión de Julio Hammel, Francisco Duchesne, Aquiles Zentilli, Alberto Poblete, Luis Lelieure, Humberto Bellet y Rolando Van Kilsdonk. Entre los asistentes a la reunión estaba Marcel Duhaut, hombre dinámico y entusiasta que espontáneamente se ofreció para colaborar en los trabajos.

Fue tal el empuje que el 21 de septiembre, entre rastrojos de trigo, cebollas y excavaciones, los deportistas del nuevo Stade Francias comenzaron sus entrenamientos en casa propia. En 3 meses estaban habilitados los primeros servicios, las canchas de tenis y la piscina. Unos bellos prados habían reemplazado la maleza y cientos de jóvenes cruzaban domingo a domingo el rústico puente de tablas sobre las aguas del canal. La obra fue perfeccionándose vertiginosamente con Duhaut presidiendo la dirección administrativa, Zentilli en la instalación de mobiliario y Van Kilsdonk dirigiendo a los deportistas

El 25 de noviembre de 1929, el Embajador de Francia cortó la cinta tricolor, acompañado de Francisco Duchesne. Varios de los 120 socios estuvieron en la ceremonia: los hermanos Pagola, los hermanos Caussade, Omar Pabst Yañez, los hermanos Laborde, Ramón Iriart, Alberto Etchebegaray y Alberto Dalgalarrando.

Muy pronto, Stade Francais tendría  importante presencia  en el deporte  nacional en disciplinas como el atletismo, el tenis, el rugby, la natación y la pelota vasca. Con su bien dotada estructura social y una tradición deportiva notable, fue concebido por el empuje de hombres visionarios que entendieron la importancia de la práctica física y los nobles valores que encierra el deporte.